domingo, 13 de enero de 2013

Encadenados (Notorious) de Alfred Hitchcock



El otro día vi “Encadenados”, de Alfred Hitchcock. Como me resultó muy sugerente y puso en marcha mi maquinaria crítica, me preparé para escribir un post. Básicamente googleé en busca de información y pude comprobar que lxs críticxs de cine ya han analizado este clásico desde numerosos ángulos, han dado múltiples interpretaciones y han dicho casi todo lo que había que decir. Pero cuál no fue mi sorpresa cuando enseguida me di cuenta de que no estaba de acuerdo con la descripción que la mayoría hace de la relación entre los dos personajes principales que es, básicamente, el núcleo alrededor del cual gira el argumento.

[Si no has visto la película te recomiendo mucho que la veas y, como no quiero destriparte nada, te sugiero que no continúes leyendo… ¡Pero vuelve aquí después de verla!]

Si a pesar de todo sigues leyendo, copio y pego una pequeña sinopsis para que sepas de qué hablo (aquí el link a la página donde la he encontrado 

“Devlin, (Cary Grant), un agente del gobierno norteamericano, entabla relación con Alicia Huberman (Ingrid Bergman), hija de un espía alemán recién encarcelado, y le propone trabajar para su país en Río de Janeiro. La misión es seducir a otro alemán, Alex Sebastian (Claude Rains), que años atrás estuvo enamorado de ella, y sacar la máxima información de él y sus contactos, pues es una de las bases del nazismo activo que opera tras la guerra. Alicia, pese a estar enamorada de Devlin, acepta no sólo el desafío de conquistar a Sebastian, sino también su inesperada petición de boda. Una misteriosa botella de vino pondrá la primera nota de inquietud en la tensa labor de espionaje de Alicia.”

Como decía, enseguida comprobé que no estaba de acuerdo con la mayoría de las críticas, que afirman que Dev, el protagonista, se comporta como un proxeneta. Por ejemplo, en este artículo de The Guardian se describe a Devlin como “a good man, on the side of right, who pimps out the love of his life” (un buen hombre, uno de los buenos, que chulea al amor de su vida). Es decir, cuando Dev propone a Alice seducir a otro hombre por motivos políticos, para la mayoría de las críticas lo que ocurre es que está chuleando a Alice, vendiéndola al enemigo. Además, para más inri, está enamorado de ella. Y ella de él, claro. Pobre… Sin embargo, desde mi punto de vista, el personaje de Dev es muy interesante. Cuando al principio él le propone a ella que trabaje como espía para el gobierno de los Estados Unidos, él mismo no sabe en qué va a consistir la misión. Para cuando se entera, ya es demasiado tarde: se ha enamorado. Es obvio que no le gusta la idea, ya que trata de convencer a sus jefes de que Alice no es la persona adecuada para ese trabajo. Sin embargo, fracasa en su intento, y no le queda más remedio que comunicarle que su misión consiste en seducir a Alex. Ella se horroriza ante la idea y le pregunta si no le ha dicho a sus jefes que ella no es la persona adecuada. Lo que Alice quiere es que él le demuestre su amor pidiéndole que no se entregue a otro hombre. Como él no se lo pide, ella concluye que él no la quiere y, despechada, acepta el trabajo. Según este artículo “Alicia le recrimina a Dev que si tan solo se lo hubiese pedido, ella no hubiera aceptado el cometido de enamorar a otro hombre por patriotismo. Devlin responde con una aparente indiferencia, argumentando que ella es lo suficientemente adulta para tomar decisiones.” Y aquí está el quid de la cuestión. Ella acepta libremente la misión: no la obligan, no la chantajean, no la coaccionan.  Acepta libremente. Y acepta, en parte, por despecho, en un intento a la desesperada de provocar celos en el hombre al que a ama. En mi opinión, ella necesita de él que le pida que no acepte la misión como muestra de amor porque ella misma no se considera merecedora del mismo. Ella se desprecia a sí misma y entiende que un hombre como Dev la entregue sin más al enemigo. Pero es ella quien se desprecia y se juzga por beber demasiado y haber tenido numerosos amantes. Por ejemplo, en la escena del bar en Río de Janeiro, ella le dice: “Cada vez que te miro veo en tus ojos esas ideas fijas: si delinquió una vez delinquirá siempre, fue mujerzuela, lo será siempre” y luego, en un alto en la carretera: “Pobre Dev, te has enamorado de la chica mala, te pone enfermo, enamorado de una mujer que no es buena, debe ser terrib…” (y no termina la palabra porque entonces él la besa). Más tarde, en el apartamento, mantienen esta conversación:
Alice: Nuestro amor es bastante extraño.
Dev.- ¿Por qué?
Alice.- Porque a lo mejor tú no me quieres.
Dev.- Cuando deje de quererte ya te avisaré.
Alice.- Pero, ¿me quieres?
Dev.- Los actos importan más que las palabras.

Esta conversación tiene lugar mientras se dan el beso más largo y apasionado de lahistoria del cine hasta ese momento.  0_o 


En definitiva, no he encontrado ni un solo indicio de que Dev juzgue a Alice, o de que la desprecie, o de que tenga sentimientos encontrados hacia ella y su pasado poco “honesto”. Por el contrario, se me hace evidente que es ella la que se desprecia a sí misma. Esto queda claro en la escena del avión cuando le comunican la muerte de su padre, un oficial nazi, porque ella contesta: “no tengo que seguir odiándole, ni odiándome”.

Además, es evidente que el personaje fue creado para que la audiencia de 1946 también la despreciara o, por lo menos, la juzgara. No hay más que fijarse en el título original de la película: Notorious, que significa “well known for being bad” o, lo que es lo mismo: trístemente célebre, de mala fama, de mala reputación, infame.

Sin embargo, mi sorpresa no terminó leyendo las críticas. Resulta que, según la Wikipedia, el mismísimo Hitchcock concibió el argumento como "the story of a woman sold for political purposes into sexual enslavement”. Acabose. Vale que no esté de acuerdo con las críticas, pero ¿no estar de acuerdo con el director? Pues mira tú por dónde, Hitchcock habrá sido uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos, pero yo digo que esta película no va de “una mujer vendida por motivos políticos a la esclavitud sexual”. Por el contrario, va de una mujer que se casa con un hombre al que no ama por despecho y, como se siente muy desgraciada, culpa al hombre al que ama. O, en su defecto, va de un hombre que, considerando a la mujer a la que ama suficientemente adulta para tomar sus propias decisiones, ni le pide ni le deja de pedir: la deja decidir y, a pesar de que le duele verla con otro, no se interpone en su misión. Tendría que añadir, claro, que va de un hombre que privilegia su trabajo frente a sus sentimientos ya que deja creer a la mujer a la que ama que en realidad no la ama, a sabiendas de que si le declara su amor ella no aceptará la misión y, como consecuencia, los nazis continuarán campando a sus anchas por Río de Janeiro.

Mmmm. Complicado, ¿no?

Al fin y al cabo, Hitchcock era un maestro. No nos lo iba a poner fácil.

Por cierto, ¿soy la única que encuentra un parecido razonable, por no decir sospechoso, entre el argumento de esta película y el de la novela de Clara Sánchez “Lo que tu nombre esconde”?

NOTA: Si no has visto esta película, o si sólo la has visto en la versión doblada al castellano, te recomiendo que la veas en versión original. Un motivo serían las voces de los actores. Por ejemplo, el doblaje español de Ingrid Bergman suena exactamente igual que cualquier doblaje de cualquier personaje femenino en las películas de época: lánguido, ñoño, falto de personalidad y llorón. Sin embargo Alice es una mujer decidida, con carácter, irónica (“pobre Devlin, se ha enamorado de la chica mala”, mientras que en la versión original suena a burla, en el doblaje suena a drama). Otro motivo, quizá incluso más importante, sería la traducción. No he hecho un análisis exhaustivo de las dos horas de metraje, pero he encontrado un par de añadidos que, lejos de ser sólo pequeños matices, en mi opinión cambian sustancialmente el sentido de la película. Por ejemplo, en la escena del coche, él intenta convencerla de que mejor conduce él ya que ella está borracha como una cuba, pero ella no quiere. En la versión original él le dice: “Muévete”, mientras que en el doblaje él le grita: “¡Estúpida!”. En mi opinión el nivel de violencia se multiplica por diez y el carácter de Dev se distorsiona notablemente. Otra modificación del sentido de la película, relacionado además con el título de la versión doblada (encadenados), lo encontraríamos en la última escena, en la que  Dev le dice a Alice que no podía soportar verla con otro para siempre, mientras que en la versión original simplemente dice que no podía soportar verla con otro.

NOTA 2: En este post no he querido hablar sobre amor romántico, aunque daría para páginas enteras. La película me ha gustado y, si tuviera que hacer una crítica del amor romántico cada vez que voy al cine o leo un libro no acabaría nunca. Como veis, no soy tan radical como pensáis.
Para más información sobre el amor romántico:
“Las negociaciones en el amor” de Marcela Lagarde.
“Crítica del pensamiento amoroso” de Mari Luz Esteban.
Algunos artículos de Una antropóloga en la luna, como éste o éste.

domingo, 28 de octubre de 2012

Lentejas con chorizo

El otro día hice lentejas con chorizo. Me costó encontrar las lentejas: primero busqué en el Inn, luego en el Bonus y, por último, a punto de tirar la toalla, las encontré en el FK (léase “efco”). Digo, a punto de tirar la toalla porque esos son los tres supermercados que hay en Kláksvik. Eso sí, lentejas de primera calidad, orgánicas para más detalles: 6 euros el kilo. 

Normalmente me gusta seguir las recetas de mi madre, pero en este caso utilicé una receta de lentejas que encontré aquí y que me suele salir bastante bien, sobre todo si utilizo el chorizo que mi abuela me mete en la maleta cada vez que voy de visita a Madrid, y que da lugar a conversaciones telefónicas como ésta:

- ¿Ya te has comido todo el jamón y el chorizo que te dí?
- No, todavía me queda algo.
- Bah, entonces poco comes.
- Abuela, me diste dos kilos.
- ¿Y aún no se te ha acabado? Poco comes.

El caso es que hice unas lentejas que no me quedaron mal del todo me quedaron deliciosas, pero no fue fácil. Y no me refiero a ese día en concreto, sino a todos los años transcurridos desde que empecé a darme cuenta de que si quería comer decentemente tenía que ponerme las pilas. Todo empezó cuando terminé el instituto e hice las maletas para ir a Londres a pasar el verano trabajando en una conocida cadena de comida rápida. Comí innumerables sandwiches de tuna mayo y wraps procedentes de las cocinas de esta conocida cadena, y cantidades ingentes de nuddles y huevos fritos procedentes de mi imaginación culinaria de entonces. Luego volví a Madrid, compré un cuaderno y fui a mi madre y le dije: avísame cuando vayas a hacer la cena que quiero aprender a cocinar. No sé si aprendí mucho o poco inglés ese verano, pero desde luego aprendí algo que, por evidente, parece que no hace falta ni comentar: la comida no llega sola a la mesa, ni a la nevera, ni se cocina sola. Esto, pese a que pueda parecer evidente, es uno de los pequeños detalles que el sistema patriarcal de enseñanza tiende a pasar por alto. Yo estudié, en el colegio y en el instituto, cosas como lengua, matemáticas, biología, historia, geografía, literatura, inglés. Y luego llegué a Londres y fui capaz de chapurrear algo de inglés y de cocinar nuddles. Gracias EGB, gracias ESO, os debo un plado de fideos chinos al curry.

Con esta anécdota lo que quiero sacar a relucir es el tema del trabajo y los cuidados, qué se considera trabajo, qué trabajos confieren estatus y cómo el trabajo doméstico sigue relegado al ámbito de lo estrictamente privado, cuando la realidad es que todas (las personas) necesitamos alimentarnos. “Bueno, pues que te enseñe tu madre” o “búscate las recetas en internet” podréis decirme. Sí, claro, eso también. Pero el hecho de que no se enseñen en las escuelas nociones básicas de nutrición ni de cocina tiene un significado para mí muy claro: la cocina pertenece al hogar, mientras que las cosas realmente importantes se aprenden en la escuela. En este sentido, es mucho más importante saberse los autores de la generación del 27 que saber cómo cortar una zanahoria o hacer un sofrito, dónde va a parar. Para mí este hecho es patriarcado en estado puro, “lo doméstico es privado” en su máxima expresión. Sin embargo, lo doméstico es, tiene que ser, público y político. En el camino de la igualdad entre mujeres y hombres tiene que salir a la luz la importancia del trabajo doméstico, porque ninguna sociedad puede sostenerse sin él. Hay que empezar a reconocer la importancia que tienen las labores consideradas del hogar, y todas y todos tenemos que aprender a realizarlas. De esta manera también aprendemos a valorar, desde nuestra más tierna infacia, lo que en principio parece que se hace sólo, o que hace mi madre, o que hace la asistenta, o que hacen las cocineras del comedor, o que viene ya preparado por arte de magia en el camión del catering. No digo que todo el mundo tenga que convertirse en chef de alta cocina; por supuesto que también influyen los intereses y la sensibilidad de cada cual: hay a quien le encanta cocinar y simplemente junta lo que hay en la nevera y te hace un plato delicioso, y luego hay quien, como yo, tiene que hacer un esfuerzo y seguir las recetas al pie de la letra para obtener un resultado razonable.

Para terminar, tengo que decir que esto de enseñar cocina en las escuelas no se me ha ocurrido a mí, que más quisiera yo. Se les ocurrió hace años a los gobiernos de los países nórdicos. Como decía en “Asistenta”, incluso en el civilizado norte les queda mucho por andar en el camino de la igualdad, pero algo de ventaja sí que nos llevan. Y es que mis compañeras de piso, una danesa y una islandesa, aprendieron a cocinar en el colegio. Han sido ellas quienes me han enseñado cómo usar adecuadamente un cuchillo cebollero, tanto para cortar más rápido como para evitar cortarme los dedos, entre otras valiosas lecciones.

Por eso fue un gran honor para mí que ellas, que estudiaron cocina en el colegio, repitieran de mis lentejas.

Yeah.

Nota: para quien siga despistadx como estaba yo hasta hace poco, aquí un vídeo tutorial sobre el uso del cuchillo cebollero.

martes, 24 de julio de 2012

Christiania


Nelson. Brasil. 43 años. Ha vivido y trabajado en diferentes ciudades de todo el mundo: Nueva York, Londres, Barcelona, Dublín. Habla con su madre por teléfono de vez en cuando. Ahora está en Copenhague, pero donde mejor lo ha pasado ha sido en Barcelona. Allí conocía a muchos “expats”, muchos, de todos los países del mundo, y jugaba al fútbol en la playa. Eso era lo mejor: el buen tiempo y los deportes.

Ahora vive en una tienda de campaña en un “agujero” de Christiania con un grupo de españoles. También hay italianos, noruegos y polacos. El campamento está formado por varias tiendas de campaña, los restos de dos hogueras delimitadas por círculos de piedras, una de ellas todavía humeante, mesas improvisadas con tablas y restos de palés, lonas atadas a los árboles para proteger el campamento de la lluvia, vasos de plástico, restos de la comida del día anterior, o quizá de la semana anterior, botellas medio llenas y medio vacías, sillas. El “agujero” es uno de los confines de Christiania, un pequeño claro en el bosque delimitado por el canal, la valla y un terraplén, donde los habitantes de Christiania les han dado permiso para acampar. Las tiendas de campaña las consiguieron en Roskilde después del festival, porque cuando la gente vuelve a casa después de una semana de excesos abandona allí las tiendas. Luego los servicios de limpieza las tiran a la basura. Yo pasé por allí cuando el festival había terminado y parecía un vertedero inmenso, sembrado de tiendas de campaña abandonadas y destrozadas. Nelson me contó que vió cómo dos chicos destrozaban su tienda antes de irse para que nadie pudiera usarla. “Era una tienda buena, una tienda de 900 coronas”, me dijo, “y la destrozaron”. Ahora su tienda tiene un agujero en la base, una quemadura de 10 cm de diámetro provocada por una vela olvidada. Antes de conseguir la linterna que tiene ahora usaba velas para alumbrarse por la noche, pero una vez se quedó dormido antes de apagar la vela, que se cayó y quemó la lona de plástico. No ardió todo porque el suelo está muy mojado, y la base de la tienda también, pero desde entonces piensa que debería dormir con un cuchillo bajo la almohada por si se incendia la tienda y tiene que salir. Nelson también me cuenta cómo un día, en el campamento, uno de los chicos llegó con 10 kg de carne. Pensó que la habría comprado porque es un chico con dinero, del PP. Pero el chico dijo que no la había comprado. Tampoco se la habían regalado: la había cogido de la basura de un supermercado y estaba caducada de un día; Nelson no quiso comerla. Tampoco quisieron comer los noruegos, pero porque eran vegetarianos. A continuación Nelson llamó a su madre por teléfono y le contó que los españoles comen carne de la basura, carne caducada de un día, y se rieron juntos.

Nelson también me cuenta que para lavarse utilizan la sauna de Christiania. No es gratis, hay que pagar o colaborar. Él no colabora, él paga. En realidad paga una vez sí y una no, pero en la puerta no le dicen nada porque ya le conocen y saben que es buen pagador. Allí, en la sauna, conoció a Anne, que tiene un cuerpo de diosa. Lo sabe porque la ha visto desnuda y es así cómo se enamoró de ella. También vió su concha, una concha de diosa en un cuerpo de diosa. La sauna de Christiania es mixta, la gente se baña desnuda y desde el día en que Nelson vio a Anne no puede parar de pensar en ella. Le preguntó si quería ser su novia y ella le dijo que no, sin embargo no tiene novio. Y por lo que dicen nadie le ha conocido ninguno. Quizá le gusta mucho follar. O quizá es lesbiana. De hecho, vive en la casa de las tías. “Seis tías solas”, y se ríe. Pero él cree que en la casa de las tías hay un tío que vigila y controla todo. Es uno de los que están con Anne cuando pasamos por su jardín, en el camino de vuelta del campamento. Gracias a mí nos invitan a quedarnos un rato con ellos. “Si hubiera ido yo solo no me habrían invitado, pero tú me has traído suerte”, me dice. Uno de los tíos, el que vigila la casa de las tías, se va y al rato vuelve con una botella de champán. La descorcha y el tapón vuela sobre los árboles y va a caer al canal. Lo sirve en 5 copas altas y estrechas y en una taza blanca. A continuación bebe sin brindar. Según Nelson esa es la prueba de que ha sacado el champán sólo para impresionarnos y para marcar su territorio. Esa es la prueba de que él es el tío que controla la casa de las tías. Anne, con su sudadera negra sin mangas y un mechón de flequillo rubio asomando bajo la capucha, brinda por la vida y le da un trago al champán. Luego le da una calada a un porro que alguien acaba de pasarle. Anne, con esa minifalda y ese culo de diosa, acaba de invitar a Nelson a una fiesta que harán en la casa de las tías el mes que viene. Entonces él se imagina lo que ocurrirá en la fiesta: ella se enfadará con alguien y entrará a la casa dando un portazo; él entrará también y la invitará a un porro. Ella fumará y se reirá. Luego follarán. Aunque parece que ella no está interesada en los hombres, porque él le preguntó si quería ser su novia y ella dijo que no. O quizá es que sólo está interesada en follar y por eso no tiene novio. O quizá es lesbiana, lo cual sería una pena porque al fin y al cabo las lesbianas son mujeres amargadas. Le pregunto que porqué están amargadas y él me dice que porque no pueden tener hijos, evidentemente, y a continuación me cuenta cómo una tía de 19 o 20 años, una lesbiana, le pidió que le hiciera un hijo. Aunque eso a él le da igual, para él es mejor porque normalmente las lesbianas le traen suerte. Pero Anne... Anne es demasiado cachonda. Quizá lo que le pasa es que le gustan las drogas. Si no tiene novio, ni le interesan los hombres, ni es lesbiana... es porque se droga. Eso pasa a veces con las drogas, que hacen que pierdas el interés en todo lo demás.

Hoy es uno de esos raros días de sol en Copenhague. Cuando le pregunto a Nelson si le importa que escriba lo que me cuenta en mi blog me dice que no, y luego se queda pensativo, contemplando los reflejos en el agua en el canal de Christiania. Entonces me mira muy serio y me dice que sólo si no me olvido de escribir que él me ama con locura. Le pregunto que qué pasa con Anne. Se ríe y me contesta: “no es lo mismo”.

domingo, 3 de junio de 2012

Asistenta

 
Para mantenerme estos meses en Copenhague he estado trabajando como asistente de limpieza en una casa. O, para usar una palabra más tradicional, menos políticamente correcta y con otras connotaciones de las que ya hablaré otro día, he estado trabajando como asistenta. Un par de mañanas que coincidí con Lis, la mujer que me contrataba, la veía correr de un lado para otro con montones de ropa limpia, sucia, planchada, sin planchar. Y entre montón y montón me decía, con cara de angustia: “¡No tengas hijos nunca!”. Ella tiene una niña de apenas dos años y un niño de tres, que esparcen comida por el suelo del comedor como si en vez de dos fueran doscientos. Por lo visto también usan ropa como si fueran docientos. El caso es que viéndola a ella me ha dado por reflexionar sobre el modelo de estado de bienestar escandinavo, en teoría uno de los más perfectos del mundo y que ha situado a los países nórdicos a la cabeza en lo que a igualdad se refiere. Por ejemplo, en este artículo de La Vanguardia se afirma que “Escandinavia ha reducido en un 80% las diferencias de oportunidades entre el hombre y la mujer” y a continuación se explica cómo. Probablemente si Lis, la misma que me decía en cuanto tenía la oportunidad eso de “¡No tengas hijos nunca!” leyera este artículo, pondría esta cara: 
 

Pensaba hacer una reflexión muy erudita sobre este tema, cuando he leído el comentario que qwerty24 deja en el artículo mencionado:
yo ahora mismo estoy de baja paternal (finlandia) y esto no tiene nada que ver con la igualdad o paridad, esto se llama bienestar social (...) Pero de lo que estamos hablando es de la paridad o igualdad de sexos, y si habra mas directivos mujeres, mas papas con carritos lo que tu quieras, pero las mujeres aqui como en Espanya curran en el trabajo y en casa. Es un hecho cultural de esta sociedad que aun tiene que hablar de paridad, cuando una noticia asi no exista en los periodicos entonces habra paridad, de momento lo unico que puedo decir es que si aqui eso esta mejor pero no es pa tanto.”

Pues eso, que las mujeres, aquí como en España, curran en el trabajo y en casa. Y como más facilidades, ayudas y oportunidades que aquí no se pueden dar, el problema debe de ser otro. Por eso me atrevo a sugerir que no se trata de ayudar ni de aupar a las mujeres para que nos pongamos a la misma altura porque, ¿qué altura es esa? No lo tengo claro, pero lo que sí tengo claro es que los cuidados son innegociables: para que una sociedad salga adelante hay que cocinar, limpiar, pasar tiempo con los hijos y atender a las dependientes, entre otras cosas. Porque todas las personas necesitamos alimentarnos, ir aseadas y dar y recibir cariño.

Pues bien, resulta que el feminismo occidental tiene una larga tradición de lucha por la liberación de las mujeres. Pero ¿que significa exactamente liberarse? ¿de qué mujeres estamos hablando? Resulta que para que una mujer se libere, otra tiene que ocupar su lugar, y ¿quién se ocupa de la casa y las hijas de esta otra mujer? Me parece un tema tan complejo que yo no sabría definir cuál es el problema exactamente. Sin embargo creo que parte del rompecabezas podría encontrarse en el libro de Dolors Comás D'Argemir, “Trabajo, género y cultura. La construcción de desigualdades entre hombres y mujeres”. Ésta es una breve reseña que escribí el año pasado:

La lógica laboral del capitalismo no tiene en cuenta los costes de la reproducción de la fuerza de trabajo, sino que los inscribe en los lazos de afecto y moralidad del parentesco, especialmente en la institución familiar. Además, el paro es un problema que está cuestionando el ideal del pleno empleo, eje central de los proyectos y aspiraciones de las sociedades capitalistas. Por ello, el ideal que considera el empleo la única forma de trabajo debería ser cuestionado, ya que una buena parte del trabajo necesario está realizándose fuera del empleo, en la denominada economía informal. Así, es importante preguntarse qué es trabajo: empleo es trabajo remunerado en la economía formal; trabajo sumergido es trabajo remunerado en la economía informal; trabajo doméstico es la producción de bienes y servicios para su consumo en el hogar; y voluntariado es trabajo no remunerado fuera del hogar. Al final, la autora plantea la necesidad de que el trabajo del futuro considere todas las formas de trabajo necesarias, ya que sólo una sociedad que no se construya únicamente sobre la base del empleo hará posible que las actividades no remuneradas confieran estatus y respeto. De esta manera sería posible repartir todas las formas de trabajo entre todas las personas, lo que equivaldría a compartir las responsabilidades y crear, por tanto, relaciones sociales solidarias como marco para el desarrollo integral de la autonomía individual. Con este cambio en el trabajo cambiaría también el sistema de relaciones de género, y no sólo ganarían las mujeres: ganaría el conjunto de la sociedad.

Para terminar, escribo aquí el sms que me mandó Lis un viernes por la tarde cuando llegó a casa:
Thank you Blanca! It's SO NICE to come home to a clean house. Have a nice weekend”

Me llegó al alma.

sábado, 7 de abril de 2012

De emociones, invisibles y utopías: hacia una epistemología antropológica feminista


La alteridad, en la antropología moderna, consiste en el extrañamiento que debe sufrir el antropólogo con el fin de salir de su campo de inscripción cultural. Este principio, tiene mucho que ver con el de otredad, propuesto por las epistemologías feministas que abogan por la visibilización de lo invisible. Y es que la alteridad se produce no sólo a través del distanciamiento cultural, sino también a través de la posición o localización (el bagaje personal a todos los niveles).  La localización cultural, epistémica y psicosocial del antropólogo, determina su forma de problematizar y responder la realidad. Sin embargo, a diferencia de las teorías deterministas (que afirman la imposibilidad de ver lo que no habilita la estructura),sostenemos que la irrupción de algo “invisible, ajeno”, se puede percibir. Desde luego, no será a través de las herramientas metodológicas de las que consta una ciencia como estructura, si no a través de las emociones. El instante de la alteridad deviene de la sensación de extrañeza, de la repugnancia de observar lo tabú, de la conmoción al ver lo inimaginable, es decir, del dolor de la piel arrancada (utilizo esta brutal metáfora porque entendemos la cultura como la piel que nos recubre, quitárnosla, duele; además, es una metáfora potente cuya simple lectura produce extrañeza). Si además, añadimos el hecho de que las emociones se construyen socialmente (pensemos cómo, desde niñas, se nos enseña a temer a los extraños, a llorar por determinadas causas y no otras), debemos dejar de neutralizar su existencia y añadir su presencia, junto con la de los conceptos e ideas, en la búsqueda del conocimiento objetivo.
  
Así, la alteridad y extrañamiento percibidos, lejos de ser suprimido, debe ser aquello que tenga preferencia. El privilegio epistémico lo ponemos en la otredad con respecto al investigador.  Esta metodología permitirá construir conocimiento sobre las interacciones entre distintas posiciones y sus procesos de dominación y opresión así como de los significados; dado que no existe una verdad original, sino verdades justificadas, a través de la interacción con los otros, pondremos encima de la mesa otros significados sociales: aquellos que, desde mi localización, están en las escalas inferiores de la jerarquía simbólica, los marginados.
Si concluimos que todo es político y que existen verdades oprimidas y opresoras, la ética entra en juego. En primer lugar, la ética antropológica debe tener en cuenta sus efectos sobre cualquier grupo de personas o individuos aislados.  Desde mi escaso conocimiento filosófico, quiero encaminarme hacia una concepción del ser humano como la que hace Lévinas. Según el teórico, el ser humano sólo es tal en la medida en que es responsable de los demás; si no, no es un ser humano, si no un objeto. Y en este sentido, el feminismo aporta luces y metodología para una antropología aplicada. Si somos personas en conectividad, si las identidades cambian continuamente y se forman en relación a, debemos dar paso a la disolución entre sujeto conocedor y objeto de conocimiento, entre el yo y el otro, entre lo emic y lo etic, para tomar un camino dialógico e intersubjetivo desde posiciones políticas situadas. 

Todos estos problemas de responsabilidad en torno a la producción del conocimiento (efectos, expectativas participantes, quién se beneficia) y la aplicación de los métodos demandan una ética antropológica y, en el corazón de este debate, la búsqueda de una utopía. Se requiere una ética no dominante que ofrezca vías de intervención. Un primer paso, sería empezar a valorar la teoría antropológica por su aplicación, más que por su metodología.

Para concluir, quiero poner un ejemplo que ilustre la necesidad de tener en cuenta las emociones, así como el deber moral en nuestra práctica científica. Dado que mi experiencia en el campo es nula, tendrá que ser teórico:
                Estudiando la historia del Holocausto, di con el experimento Milgram, que revelaba cómo la mayoría de los seres humanos dañaría a otros si la autoridad adecuada lo ordenase. El estudio se ha repetido en el año 2009 y la obediencia a la autoridad aumentó. Mi primera reacción ante estos resultados fue de sospecha: seguro que el estudio estaba sesgado, a saber cómo habían hecho la selección de los participantes. Probablemente el estudio tenía una orientación ideológica con la intención de demostrar la naturaleza demoníaca del hombre. Aceptar esto, como ser humana, es duro. Sin embargo, la conmoción emocional y corporal hicieron que siguiera investigando: fue este dolor emocional el que motivó la sospecha. Así, pude entender que, si la obediencia a la autoridad había aumentado, también podía haber disminuido; es decir, si ha variado, no está en la naturaleza humana, es un factor social que se puede historizar.
Por otro lado, la memoria del Holocausto no puede ser algo inerte. Si pudo suceder, apoyado además por los intelectuales, nosotras, como personas estudiando personas y produciendo conocimiento que, además, tiene efectos sobre otras personas,  no podemos seguir minimizando el papel de la ética en la profesión antropológica. Vivimos en la época del “ya está todo hecho y dicho”; se han abandonado las pretensiones de un mundo mejor pues ya se intentó todo (comunismo, capitalismo). Y es esta decepción histórica la que nos ha producido a-filosofados, a-morales y a-utópicos dejándonos inconmovibles ante un mundo de desigualdad y opresión.  Como científicos y como personas, tenemos el deber de crear caminos prácticos de cambio: no es sólo cuestión de ideología sino también, como demuestra el pasado, de supervivencia.

lunes, 19 de marzo de 2012

Monstruosa Igualdad

Existen dos corrientes que interpretan el papel de la mujer durante la etapa del Nacionalsocialismo de formas completamente opuestas:

  • La primera, considera que el nazismo promovió la igualdad al considerar central el culto a la maternidad.



  • La segunda, en cambio,  entiende esto mismo como un Nazismo "Anti-Mujer", al reducirla al papel de Madre. (No olvidemos que nos encontramos en una época en la que el feminismo defensor del culto a la maternidad y la bondad del alma caritativa de la mujer estaba en auge).
Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Cómo abordarla a través de la historia es bastante peliagudo pero Gisela Bock aporta unas cuantas luces en su artículo "Igualdad y Diferencia en el racismo nacional socialista". 

Según Bock, la variable principal fue el Racismo. Sólo las mujeres de raza superior eran y ocupaban posiciones diferentes a la de los arios. Mientras, tanto hombres como mujeres de razas inferiores, eran desgenerizados y tratados en igualdad (Monstruosa igualdad, como definió Hanna Arendt, filósofa judía y analista del Holocausto). 

Pero, ¿significa esto que las víctimas fueron tratadas en base a una neutralidad de género? Y, ¿cuál fue la contribución de las mujeres en el Holocausto? ¿Estaba ésta basada en la diferenciación de sexo? Y sino, ¿fue comparable a la contribución de los hombres?

Sabemos que el primer paso predecesor del Holocausto fue la eugenesia, es decir la manipulación "clínica" de los cuerpos seleccionados. Las esterilizaciones practicadas a finales de los años 30 afectaron a 400.000 personas, mitad hombres, mitad mujeres (todos de raza inferior o arios no apropiados). ¿Indica esta cifra que fue genéricamente neutral? La respuesta, según el análisis de la autora es No y por varios motivos:



  1. En primer lugar, de las 5.000 personas fallecidas a causa, durante o después de la intervenión, el 90% fueron mujeres.
  2. Además, el tener hijos era un factor mucho más importante para la mujer que para el hombre. 
  3. Por último, de los casos que fueron causados por diagnóstico psiquiátrico, 2/3 fueron mujeres, sometidas a controles mucho más incisivos, exigentes y ligados a su condición "femenina".
Durante los primeros años del genocidio, los médicos, enfermeras y trabajadoras sociales pasaron de esterilizar y practicar abortos selectivos a asesinar. De nuevo, teóricamente la raza inferior sería tratada en "igualdad de género". No obstante, en muchos casos las víctimas mujeres lo fueron por su condición de mujer (y no racial): morían con sus hijos nada más llegar al campo ya que no valían como fuerza laboral. 

Os preguntaréis, ¿cómo una sociedad bombardeada de propaganda tradicionalista y conservadora de repente se había vuelto tan igualista que mataba a mujeres y niños sin contemplaciones? Bueno, de hecho, estos actos tuvieron que ser legitimados especialmente (Aún más que el exterminio de los judíos en general).

Goebbels, ministro de propaganda (el que acabó matándose junto a sus hijos y esposa), elaboró un discurso en el que advertía de que las mujeres judías eran igual de peligrosas que los hombres judíos, a pesar de su apariencia frágil y lastimosa. 

Himmler, el sensiblero (que al ver el sufrimiento de sus hombres que tenían que disparar cara a cara, presionó para la puesta en funcionamiento del asesinato clínico), descubrió que los alemanes lo pasaban especialmente mal disparando a mujeres y niños. Así que llenó de fuerza a sus hombres llenándolos de una cierta "misoginia". Las mujeres judías, argumentó Himmler, por su condición de mujer y madre, son portadoras de futuros hombres adultos judíos.


Así, este artículo nos hace reflexionar de manera muy acertada sobre la dependencia del contexto para definir las nociones de igualdad y diferencia de género. En aquél momento, el contexto era el racismo: las mujeres de raza inferior pudieron recibir el mismo trato que los hombres inferiores; las mujeres de raza superior pudieron participar no como esposas si no como agentes al mismo nivel que los hombres perpetradores del racismo. Ni las mujeres victimas ni las mujeres agentes vivían en esferas separadas. 

De este modo, esta "igualdad monstruosa" requiere ser explicada en términos de género (y no de neutralidad), pues lo esencial y lo que hizo único al Estado NacionalSocialista fue que no sólo ensalzó la Paternidad y Masculinidad, si no que fue un Estado Anti-Natalista. 

Podemos concluir, para terminar, que la política de bienestar del nazismo, asentó las bases del moderno estado de bienestar al racismo y al sexismo, privilegiando al hombre sobre la mujer y al hombre de raza superior al de la raza inferior. Socialmente, sentóo la base no sólo estatal si no también social que ha llegado hasta nuestros días:

Igualdad es entendida como "lo mismo" y diferencia como "inferior", negando un espacio de pluralidad humana y el derecho a ser diferente.




Fuente: Gisela Bock, "Equality and Difference in National Socialist Racism", in Feminism and History, ed. Joan Wallach Scott (New York, 1996).



sábado, 17 de marzo de 2012

Animaladas de la Rae

vaca.
(Del lat. vacca).

1. f. Hembra del toro.

lora.

1. f. Am. loro (papagayo).
2. f. Am. Hembra del loro.
3. f. coloq. Am. Mujer charlatana.


(loro: 3. m. El Salv., Perú y Ur. Hombre hablador.)
 
perra.

1. f. Hembra del perro.

gata.

1. f. Hembra del gato.

leona.

1. f. Hembra del león.

rata1.

        2. f. Hembra del rato3.

rato3.

(De rata1).
1. m. ratón (mamífero roedor).
2. m. Macho de la rata1.



cebra.

(Etim. disc., quizá del lat. equifĕrus, caballo salvaje).

1. f. Animal solípedo del África austral, parecido al asno, de pelo blanco amarillento, con listas transversales pardas o negras. Hay varias especies, y alguna del tamaño del caballo.

tortuga.


1. f. Reptil marino del orden de los Quelonios, [....]. Se alimenta de vegetales marinos, y su carne, huevos y tendones son comestibles.




Claro que podríamos seguir..... pero ya me ha parecido suficiente.... Resulta que si necesito acudir al diccionario para conocer mejor los atributos de mi perra (la canela), ésta es definida por ser la hembra DE un macho perruno. (que se lo digan a la perra flauta que los tiene a todos dominados...). Así, para conocer que pertenece a la familia de los cánidos, tendré que hacer una nueva búsqueda y escribir perro. Esta información me definirá por extensión a su hembra. 


Luego es muy gracioso el uso de las metáforas. Pobres animales, luego dicen de los chistes de rumanos, franceses o italianos; aquí si eres una lora eres una charlatana y maruja, eso sí, si eres un loro, eres un hombre hablador (qué cualidad tan bonita para las mujeres que se quejan de que sus machos son poco comunicativos). Así, animalando los géneros resulta que somos putas, gordas, marujas, malas y calculadoras o dicho de otro modo, hembras de machos vagos, malos, listos, habladores o máquinas sexuales. 


Ah!, cuando por la arbitrariedad del lenguaje el nombre del animal es femenino y no existe su masculino, ya no hablamos de hembra de nadie o macho de nadie, no; ahora sí que nos ponemos a definir los atributos biológicos del animal en cuestión. Y si no, nos inventamos el masculino y decimos que el rato es el macho de la rata; pero no la dejamos inmune y propietaria como hicimos con los machos anteriormente: rata también es la hembra del rato.


SOBRE LA RAZA HUMANA, EL HOMBRE:

Me encanta la Rae online. Empiezas por mirar una definición y no lo sueltas.... Resulta además, que los animales también son definidos por su utilidad para el hombre! ¿Por qué esta definición y no la de su cantidad de excrementos y contribución en abono?


gato1.
(Del lat. cattus).

1. m. Mamífero carnívoro de la familia de los Félidos, digitígrado, doméstico, de unos cinco decímetros de largo desde la cabeza hasta el arranque de la cola, que por sí sola mide dos decímetros aproximadamente. Tiene cabeza redonda, lengua muy áspera, patas cortas y pelaje espeso, suave, de color blanco, gris, pardo, rojizo o negro. Es muy útil en las casas como cazador de ratones. 

perro2.
1. m. Mamífero doméstico de la familia de los Cánidos, de tamaño, forma y pelaje muy diversos, según las razas. Tiene olfato muy fino y es inteligente y muy leal al hombre.


asno.

(Del lat. asĭnus).
1. m. Animal solípedo, como de metro y medio de altura, de color, por lo común, ceniciento, con las orejas largas y la extremidad de la cola poblada de cerdas. Es muy sufrido y se le emplea como caballería y como bestia de carga y a veces también de tiro.



En fin nada nuevo lo sé, la cadena colonialista y dominadora es muy larga. Del hombre sobre la mujer, de ambos sobre el animal,  de la Rae sobre la sociedad, de la RAEspañolista sobre latinoamerica........pero seamos realistas y optimistas. Hoy, tenemos acceso a millones de recursos, desde Wikipedia hasta páginas que te informan de cómo cuidar al animal con el que vives. Que el poder de los académicos nos diga que tanta información cibernética es dudosa y no fiable es sólo una herramienta para legitimarse. La RAE oprime.

Continuará en forma de ACCIÓN.